Cuando una persona va a registrar una marca, una de las dudas más comunes aparece justo antes de iniciar el proceso, en qué clase debe ubicarla.
Y ese punto no es menor.
Una marca puede tener un buen nombre, verse sólida y estar lista para salir al mercado, pero si se clasifica mal, el problema no estará en el diseño ni en la idea. Estará en la base legal de la protección que pretendes obtener.
Por eso, entender qué es la Clasificación de Niza y cómo funciona no es un detalle técnico sin importancia. Es parte de la estrategia previa que conviene revisar antes de presentar una solicitud ante el SAPI.
Muchas personas creen que registrar una marca consiste solo en escoger un nombre, preparar la solicitud y avanzar. Pero la realidad es distinta.
La clasificación correcta de productos y servicios es uno de los puntos que más impacta el resultado del proceso. Si se elige mal el renglón o la clase, la protección puede quedar mal enfocada desde el inicio.
Ese error suele venir de no comprender cómo funciona el sistema.
A nivel mundial, las marcas se clasifican de acuerdo con un convenio internacional firmado entre países. Este convenio recibe el nombre de Arreglo de Niza.
Niza porque fue el lugar donde se estableció, y arreglo porque en efecto es un acuerdo entre países. Este protocolo vio luz en el año 1957, diez años más tarde fue revisado y poco tiempo después modificado.
El problema es que muchas veces se quiere avanzar al trámite sin detenerse a entender primero qué se va a proteger y en qué clase corresponde hacerlo. Y cuando esa base se decide mal, el registro nace mal planteado.
¿Qué es en sí la Clasificación de Niza?
La gran pregunta que muchas personas se hacen es qué es exactamente la Clasificación de Niza.
Debo decir que su mismo nombre lo dice. Es una clasificación y permite dividir productos y servicios para ser representados por números. En esta clasificación conseguimos productos y servicios de acuerdo con lo que queremos proteger.
El objetivo de la Clasificación de Niza es identificar las marcas en el mercado.
Es decir, suponiendo que tienes un nombre para un producto alimenticio como café, de acuerdo con esta clasificación debemos identificarlo con el número 30, que es el código establecido para este producto.
Pero también quieres usar este nombre para otro tipo de alimentos como carnes, lo puedes ubicar en el renglón 29 o el que corresponda.
Como puedes ver, la clasificación no se trata solo de ordenar productos. También permite ubicar con precisión el campo en el que deseas ejercer protección.
Curiosidades importantes del Arreglo de Niza:
Hay varios elementos importantes que conviene tener claros:
1.- Cada país que haya aceptado este acuerdo debe aplicar la clasificación.
2.- Su uso es obligatorio tanto a nivel interno en cada país como a nivel internacional.
3.- Cada cinco años se publica una nueva versión y desde el año 2013 sé pública una actualización anual.
4.- Esta clasificación divide los productos en 34 clases o códigos y 8 clases de servicios.
Este punto importa porque no basta con tener claro Nombre de mi marca o pensar en Como elegir un nombre. También conviene saber en qué espacio jurídico va a operar esa marca y qué es exactamente lo que se pretende proteger.
¿Cómo puedes codificar un producto que no esté en la Clasificación de NIZA?
Si tienes un producto que no está en la clasificación, puedes hacerlo siguiendo ciertas reglas.
1.- Lo ubicas de acuerdo a su destino.
En este caso podemos aplicar la analogía.
Supongamos que tienes un cereal o grano, pero su especie no está incluida dentro de la clasificación de alimentos que corresponde. En ese caso, lo que puedes hacer es ubicarlo por analogía en una clase afín con otros productos acabados similares que figuren en la lista alfabética que la clasificación enumera.
2. Ubicarlo de acuerdo con la materia y función
También lo puedes ubicar de acuerdo con la materia y función, es decir, el material del cual está fabricado o la función que cumple.
Utilicemos un ejemplo para entenderlo mejor. Tenemos un reloj despertador con funciones diferentes, como por ejemplo servir de almacenamiento, medir la glucosa, servir de alarma y alumbrado.
Este aparato probablemente no se puede ubicar en una única clase. En ese caso procederemos a ubicarlo de acuerdo con sus funciones para una protección total y quedaría de la siguiente manera:
- Clase 14 - Comprende relojes en su sentido puro (dar la hora).
- Clase 10 - Aparato médico porque sirve para medir la glucosa.
- Clase 11 - Aparato de alumbrado porque tiene una linterna.
- Clase 9 - Como software porque dentro de sus funciones el dispositivo sirve para almacenamiento de archivos.
Como puedes darte cuenta, de un único producto puedes hacer diversos registros porque sus funciones son varias y probablemente en cada campo requiere protección.
Pero si además también quieres protegerlo en función de la materia, igual lo puedes hacer. En caso de que un elemento tenga diferentes materias primas de fabricación, puedes optar por tomar la que mayor porcentaje tiene.
Supongamos que el reloj es de plástico. Podrías ubicarlo en un renglón que incluya la materia plástica.
¿Por qué la clasificación correcta de tu marca importa tanto?
Como podrás observar, el nomenclátor de Niza tiene una función muy importante dentro de las marcas. De este depende la correcta ubicación y codificación de tu producto, que es donde deberías desarrollarte y sobre el cual tendrás derecho de uso exclusivo.
En conclusión, podríamos decir que la Clasificación Internacional de Niza tiene como objetivo la orientación universal para la clasificación de los productos a registrar.
Hacerlo nos permite obtener claridad en el uso que daremos a nuestra marca, pues se entiende que si tu nombre de marca lo registraste en el renglón de alimentos, es en este que debes utilizarlo y no en otro.
Es decir, si tienes un producto, pero lo quieres utilizar en diferentes funciones, debes realizar un registro para cada función específica.
Recuerda, la clasificación correcta de tu marca es fundamental para obtener resultados exitosos.
Porque una marca puede estar pensada para una clase correcta y aun así presentar conflictos, riesgos o similitudes con signos previos que compliquen el proceso. Por eso conviene revisar no solo dónde clasificarla, sino también si realmente vale la pena avanzar con ella en el proceso formal.
Ahí es donde muchas personas se equivocan. Creen que con tener claro el nombre y la clase ya pueden registrar.
No siempre.
Antes de invertir en el proceso formal, conviene revisar la disponibilidad real de la marca y el nivel de riesgo que existe alrededor de ella. La pregunta no es solo dónde clasifica. La pregunta es si deberías avanzar con ella así.
Si quieres verificar si tu marca es registrable en Venezuela antes de iniciar el proceso ante el SAPI, este es el siguiente paso.
Solicitar Análisis de Viabilidad Marcaria
Realizamos la Búsqueda de Disponibilidad Marcaria y te entregamos un informe legal claro con nivel de riesgo Bajo, Medio O Alto y la recomendación profesional precisa: Registrar, Ajustar O Cambiar.
Este análisis permite detectar marcas idénticas y similares que podrían bloquear tu registro. También incluye análisis denominativo y fonético, y de logo si aplica, con un informe PDF claro y accionable.
No es una búsqueda automática.
Es un análisis legal estratégico con criterio profesional para ayudarte a decidir antes de invertir en el proceso formal.
La Clasificación de Niza cumple una función esencial dentro del registro de marcas. Permite ubicar correctamente los productos y servicios que deseas proteger y definir el alcance real de tu marca dentro del mercado.
Pero clasificar bien no basta si antes no revisas si el signo realmente conviene.
Si estás en esa etapa en la que necesitas claridad antes de avanzar, lo más inteligente es revisar primero la viabilidad de la marca y luego tomar la decisión con mejor criterio.
Cada semana se presentan nuevas solicitudes. Lo que hoy parece disponible puede no estarlo mañana.
Si quieres avanzar con más seguridad antes de iniciar el proceso ante el SAPI, este es el paso correcto.
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Sobre la autora
Desde el año 2010 ha sumado a su experiencia el estudio de la innovación, el Derecho y las nuevas tecnologías para la transformación digital.